La guerra del agua de Cochabamba

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los problemas con el agua de Cochabamba persistenLa guerra del agua Bolivia es uno de los episodios clave en la historia de los levantamientos populares del país.

Capitalización empresarial

En el año 2000, el gobierno boliviano estaba inmerso en pleno proceso de privatización de empresas públicas. Las líneas aéreas estaban ya vendidas, al igual que el servicio de trenes y el suministro eléctrico. Todas las elucubraciones apuntaban al agua y al sistema sanitario como el siguiente en caer en manos privadas. Los rumores no tardaron en llegar a Cochabamba, la tercera ciudad del país, que temía los efectos de que el servicio de aguas acabara en manos de un consorcio internacional.

Los temores no eran infundados: la privatización trajo consigo incrementos de tarifas del 200%, unidos a una nueva legislación que limitaba el control de las autoridades locales sobre los recursos. Este combustible fue más que suficiente para encender la mecha de la guerra del agua Bolivia. El levantamiento popular, que duró varios meses, obligó finalmente a las autoridades a dar marcha atrás.

La gota que colmó el vaso

Sin embargo, la guerra del agua Bolivia no se puede contemplar como un fenómeno aislado, sino como el resultado de una serie de privatizaciones que habían generado un fuerte malestar entre la población. Las subidas abusivas de las tarifas de servicios esenciales no habían pasado desapercibidas, mientras que la privatización del agua fue el punto culminante para encender la mecha de las movilizaciones. Los disturbios dejaron tras de sí una víctima mortal y varios heridos, y sólo se disolvieron cuando el gobierno boliviano accedió a dar marcha atrás en la concesión a Aguas del Tunari.

La intensidad de las protestas se incrementó a medida que se dejaba patente la ineficacia del gobierno de Hugo Banzer. Por su parte, las autoridades optaron por intensificar la represión, arrestando a los líderes de las protestas y declarando el estado de sitio en todo el país. La guerra del agua Bolivia se convirtió en una hazaña popular que sembró el camino para la lucha por los derechos civiles.

Foto: Vitor Martinho